APÉNDICE

TARRAGONA EN LOS PRIMEROS SIGLOS DE LA EDAD MEDIA

por el DR. CÉSAR E. UBLER

        En el conjunto de la decadencia del Imperio Romano, las grandes urbes fueron las más perjudicadas, así también la capital de la Hispania Tarraconense. Mermado ya su antiguo prestigio, sufrió un asalto visigodo por unos generales de Eurico en 476 (1). En lo sucesivo el Metropolitano tuvo que intervenir reiteradas veces por la cuantiosa inmigración siria de los siglos VI hasta VII (2).

        Después del primer paso por ella los musulmanes devastaron a Tarragona en 724. Con breves interrupciones continuó bajo su dominio durante todo el califato de los Omeyas. En el claustro de la Catedral se conserva un nicho islámico con una inscripción referente a Abd-al-Rahman III, del año 349 de la héjira (960 d. J. C.) (3).

        Por ser ciudad fronteriza entre musulmanes y cristianos durante siglos, fué lugar muy despoblado, de lo que nos dan fe las descripciones de los geógrafos árabes, así por Idrisi, que dice que sólo fué habitada por judíos (lo que también se dijo de Granada) (4) y, posteriormente, con más extensión por Ibn Abd al-Munim al-Himyari (5), cuyo relato reza:

        "Tarrakuna, ciudad de Al-Andalus (España musulmana), a 50 millas de Lérida. Es ciudad antigua, capital, tiempo ha, de los Amalecitas (al-Amaliqa). Constantino la situó en la tercera división de Al-Andalus y agrupó a su alrededor las ciudades de esta parte (6). Está construída a orillas del Mediterráneo. Sus monumentos antiguos no han sufrido mucho. La mayoría de sus fortificaciones subsisten sin hundirse. Es la ciudad donde más mármol trabajado se halla. Sus murallas son de mármol negro y blanco y será difícil hallar algo parecido.

        "Una curiosidad de Tarragona consiste en sus molinos de viento construídos por los antiguos; marchan cuando sopla el viento y se paran con él. Los que conocen el latín pretenden que Tarrakuna quiere decir "tierra que se parezca a la morada de demonios (genios).

        "Tiempo atrás era ciudad despoblada por estar situada en la frontera de las posesiones de musulmanes y cristianos. Las serpientes (o arbustos) son abundantes (7). Sus edificios son majestuosos y adornados con bellos pórticos de arquitectura tan perfecta que asombran al espíritu y ningún constructor actual los sabría edificar. Un viejo habitante de Chiprana (Prov. de Teruel) digno de confianza, llamado Ibn Zaidan, refirió que al dirigirse a la región de Tarragona para dar algún golpe de mano, se paró con sus compañeros en la parte baja de la ciudad, pero al querer marchar se perdieron y no encontraron la salida. Estuvieron errando tres días, hasta que, gracias a la voluntad divina, hallaron el camino. Bastante gente han pretendido que habían descubierto en sus construcciones cámaras llenas de trigo y de cebada proviniendo de épocas pasadas: estos granos se habían vuelto negros y habían perdido su color normal. Esta ciudad era sitio predilecto para las algaras musulmanas y cristianas" (8).  


(1) R. MENÉNDEZ PIDAL, Historia de España, vol. III, España Visigoda, Madrid, 1942, pág. 77

(2) J. PÉREZ DE URBEL, Los monjes españoles en la Edad Media, 2 vols., Madrid, 1930/31, I, p. 484; España Sagrada, XXV, p. 204, apéndice VIII.

(3) Buen resumen en Encyklopaedie des Islam, IV, pág. 734-5, Tarragona.

(4) IDRISI, Sifat al-Andalus, ed. R. Dozy, Leiden, 1866, pág. 191.

(5) IBN ABD AL-MUN'IM AL-HIMYARI, Kitab ar rawd al-mi'tar fi haber al-aqtar, ed. F. Lévi - Provençal, Leiden, 1938, pág. 126, Tarrakuna (Tarragona); trad. francesa p. 153. Véase Archivo Español de Arqueología,1943, pág. 310

(6) Se trata de una presunta división de Constantino que resulta ser la antigua división eclesiástica mencionada anteriormente por el geógrafo Al-Bakri y comprobada en escritos cristianos. Véase p. 42, nota 2 de la obra de al-Himyari mencionada en la nota arterior.

(7) La radical árabe h - n - s, que dice "arrastrarse por el suelo", puede significar o arbusto o culebra.

(8) En esta descripción, al lado de fantasías orientales, como las murallas de mármol blanco y negro y el errar Ibn Zaidan tres días entre las ruinas de la ciudad baja, abundan los datos verídicos: los pórticos, las cámaras con el trigo quemado (lo que se parece referir a las bóvedas del Foro superior o del Circo), la abundancia de serpientes o arbustos en las ruinas, los molinos de viento. El perderse Ibn Zaidan entre los escombros de la parte baja se explica por ser Tarragona entonces un campo de ruinas.


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