Capítulo II

TARRAGONA ETRUSCA

Tyrrhenica Tarraco

AUSONIO, 27, 88.

 

        De los hallazgos arqueológicos se deduce que el campo de Tarragona fué habitado ya en los tiempos paleolíticos y más todavía en los neolíticos y en los de la primera edad del hierro, llamada "hallstáttica", pero de aquellas épocas nada sabemos con referencia a la ciudad (1).

        TARRACO era el nombre de la ciudad en la antiguedad y este nombre es el primer documento de su historia (2). Coincide con el nombre de una ciudad de Italia, en la costa del Lacio, con Tarracina, que al igual que Tarraco corona una roca escarpada sobre el mar. ¿Es casual la concordancia de ambos nombres? No, sino que parecen proceder ambos del mismo pueblo. Como la costa latina fué primitivamente habitada por los etruscos y Tarracina era ciudad etrusca, también Tarraco parece fundada por el pueblo etrusco, que en el siglo VI a. de J. C. dominaba el mar Mediterráneo. Ya Ausonio denomina a Tarraco tyrrhenica, esto es, etrusca. Según el gran lingüista alemán Wilhelm Schulze, los nombres Tarrac-o y Tarrac-ina vienen del etrusco "Tarchu", nombre de una familia noble etrusca, a la que se debería la fundación de ambas ciudades (3). Casi todas las ciudades etruscas llevan el nombre de la familia del fundador, como, por ejemplo, Roma, la "ciudad de los Ruma", familia etrusca.

        Estudios recientes (4) han comprobado la existencia de otros nombres de origen etrusco en España, hasta el punto que once nombres de ciudades y ríos de Etruria se repiten en la Península, como los nombres Cortona (Cardona), Subur, Ceret (Jerez), Carmona y de los ríos Arnus y Sarna. Y no es de extrañar que los etruscos y los tirsenos, los antepasados asiáticos de los etruscos, vinieran a España, pues buscaban la plata y los demás metales en que era muy rica la Península, y sabemos por Diodoro (5,20), que los tirsenos llegaron a España y hasta el Atlántico y a la isla Madera. Parece que los Tirsenos fundaron Tartessos, tan rica por su comercio en Plata, estaño y cobre. Los nombres Turt-a (como llama Catón a Turdetania), Tart-essos (forma griega), Tarsch-isch (forma fenicia), vienen de la Turs-a, en Asia Menor, ciudad y origen de los Tirsenos. "Tursa" significa "ciudad de los Tirsenos". Además, el nombre del rey de Tartessos, Arganthonios, corresponde al nombre etrusco Arenti y al Monte Argantonio, del Asia Menor (5)

        No creo que la Tarraco etrusca pertenezca a los tirsenos de Asia, que hacia el año 1100 a. de J. C. colonizaron el occidente del Mediterráneo y fundaron Tartessos, sino que más bien Tarraco ha sido fundada por los etruscos de Italia en el siglo VI a. de J. C., que fué después de la batalla de Alalia (535 a. de J. C.) el apogeo de la dominación etrusco-cartaginesa, que entonces se extendió hasta el Océano. Porque el estilo de la muralla ciclópea parece pertenecer al siglo VI a. de J. C. Y parece que la Muralla Ciclópea de Tarragona, tan famosa como enigmática, sea etrusca. Las cabezas en relieve de la Torre de San Magín recuerdan la costumbre etrusca de adornar las puertas de sus murallas con cabezas de dioses en relieve, lo que se encuentra únicamente en las tres ciudades etruscas de Volterra, Perugia y Falerii.

        Que Tarraco existía a fines del siglo VI a. de J. C. puede comprobarse por Avieno o sea el periplo (derrotero) marsellés del fin del siglo VI a. de J. C., donde se encuentra citada Callípolis y después Tarraco y Barcilo. El profesor Bosch Gimpera opina que los dos versos con los nombres Tarraco y Barcilo son interpolaciones de Avieno y que a Tarragona corresponde Callípolis (6). Sea como quiera, Tarragona se cita ya en el VI siglo a. de J. C. por el periplo, bien en la forma de "Tarraco", bien en la de "Callípolis".

        Sabemos por los escritores romanos que la comarca de Tarragona pertenecía a la tribu ibérica de los Cessetanos, que llegaban desde el Ebro hasta el Llobregat, de Barcelona, y que su capital era Cissis (Livio) o Cissa (Polibio), destruída por Cneo Escipión el año 218 a. de J. C., y cuya situación nos es desconocida. Puede suponerse que los Cessetanos permitieron a los etruscos fundar una colonia, de la misma manera que los Indiketes dejaron que los marselleses se establecieran junto a su ciudad Indika, fundando Emporion (Ampurias), y los habitantes de Diniu (Denia) admitieron la factoría de Hemeroskopeion, y los Tartessios la de Mainake (7). Las colonias de los navegantes orientales eran provechosas a los iberos, ya que proporcionaban a estos los productos del Oriente. Como puerto, la colonia etrusca aprovecharía al principio no el río Francolí, que estaba lejos de la Tarraco Primitiva, sino la bahía de la Punta del Milagro. Esta bahía entraba entonces más adentro de tierra y está protegida por la Punta del Milagro contra el viento de levante. Sólo más tarde, cuando la ciudad se extendió hacia el Oeste, le sirvió como puerto el Francolí.

        Si la muralla ciclópea pertenece a la colonia etrusca, ésta era pequeña, ya que su periferia es sólo de unos 1.400 metros. Pons de Icart dice que por el lado oeste la muralla ciclópea (P) (8) continuó hasta el puerto antiguo en dos brazos. En efecto, parece conocible un trozo de 150 m. con una torre (9) del brazo septentrional, entre la Audiencia y la Rambla de San Carlos, y un trozo del brazo meridional en la ''Bajada de Pilatos", al oeste de la torre de Pilatos. Ambos trozos deben pertenecer a los dos brazos, ya que están afuera del recinto primitivo que llegó al Norte sólo hasta la Audiencia y al Sur hasta la Torre de Pilatos. Otro trozo del brazo septentrional descubrió Serra Vilaró al oeste del Mercado (h). La periferia formada por los dos brazos correspondería a un perímetro de cerca de 3.200 metros (10). Pero éste no puede haber sido el perímetro de la ciudad primitiva, sino más bien una ampliación posterior, cuando la ciudad etrusca, ya en pleno crecimiento, procuraba hallar un nuevo puerto en la boca del Francolí. Las colonias etruscas marítimas eran pequeñas, como lo fué también la Paleópolis de Ampurias. Si Avieno dice que Callípolis (Tarragona) tenía un gran perímetro, esto cabe sólo en la ciudad ampliada. Los dos brazos unirían la ciudad con el puerto del Francolí a la manera de los "muros largos" que unían Atenas con el puerto del Pireo.

        Parece, pues, que los etruscos fueron los arquitectos de la muralla más antigua, la "ciclópea", aquella obra de gigantes que por todo el mundo dió a conocer el nombre de Tarragona y que pertencce a las más importantes construcciones no sólo de la España antigua sino de todo el Occidente prerromano.

        Muchas mañanas he pasado desde 1920 por la parte de la vieja muralla mejor conservada, que recibe el nombre de "Falsa Braga", de la fortaleza española, y que entonces era protegida por una vieja puerta. Amablemente se me dejaba la llave y así, tantas veces como quería, podía dedicarme al estudio de estos impresionantes restos y a buscar su secreto.

        Las murallas antiguas rodean la cima de la colina, la parte más vieja de la ciudad, en forma de óvalo de unos 1.400 metros de periferia. En los lados Norte, Este y Sur, la muralla está todavía en pie, mientras por el Oeste está destruída, probablemente de cuando Augusto edificó su palacio y foro y la ciudad se extendió hacia el Oeste. Pero en los sótanos del edificio que ocupa la Delegación de Hacienda, en la entrada de la calle de la Nao, se conserva todavía un resto del lado Oeste de la muralla ciclópea (11), y hace poco el señor Molas vió bloques de la muralla ciclópea al ponerse los cimientos de una casa en el número 4 de la calle Salinas, junto a la Puerta del Rosario. Estos bloques corresponderían al Norte del lado Oeste de la muralla ciclópea.

        Pocas fortificaciones de la Antigüedad pueden mostrar tantas reconstrucciones ni ofrecer tantos problemas como las murallas de Tarragona. En la parte inferior, la ciclópea, que supongo etrusca, hay grandes bloques de aparejo ciclópeo o megalítico, pesadas piedras cortadas en la superficie del peñón mismo de hasta 4,50 metros de largo (12), irregulares, pero desbastados algo en su frente y colocados en cierto modo en hileras horizontales, por lo que la muralla no resulta, en modo alguno, enteramente primitiva, y no puede ser comparada con las murallas de Tirinto y de Micenas, que datan de hacia 1200 a. de J. C. Los bloques son de la caliza dura tarraconense que se suele llamar "llisos" (13). Los huecos entre los bloques están rellenos con piedras pequeñas. La muralla tiene un espesor de 6 metros, pero esta gran anchura no está toda formada por bloques sino sólo los dos paramentos exteriores, mientras el espacio de 4 metros interior parece que se había llenado de tierra y pedruscos. Digo esto por referencias, no habiendo podido todavía entrar en el interior de la muralla ciclópea. Al lado norte de la muralla están adosadas tres torres rectangulares, de lados desiguales, siendo su frente más largo que los dos costados. Las torres son (de Oeste al Este) la del Arzobispo, del Seminario y de San Magín. Llama la atención que tales torres existen sólo en el lado vuelto hacia el interior del país, pero no en el lado vuelto hacia el mar, lo que se explica si la muralla es obra de un pueblo que dominaba el mar, como los etruscos, que debían protegerse sólo contra los iberos del interior. Junto a las torres hay siempre una puerta sea a la derecha, sea a la izquierda. Las puertas miden tan sólo 1,50 metros de anchura y 2 a 3 metros de altura, estando cubiertas por una sola piedra grande. Ésta, en la puerta ciclópea junto a la Puerta del Rosario, mide 4,50 metros. Las torres tenían, pues, el objeto de proteger las puertas, que eran la parte más débil de la muralla. Además de las tres puertas del lado norte hay cuatro más en los lados este y sur, en total siete. La muralla ciclópea se conserva en algunos sitios entre la torre del Arzobispo y la de San Magín y en las tres torres mismas hasta una altura de siete metros. Por quedar de ella en muchas partes únicamente dos o tres hiladas, se ha dicho que la muralla ciclópea no era otra cosa que el basamento de la muralla romana. Pero en tal caso la muralla ciclópea debiera tener en todas partes una altura de dos o tres hiladas y no ser de altura desigual y menos formar un escalón como lo hay a izquierda de la brecha junto al principio de la Falsa Braga. Además, los romanos, en el ano 218 antes de J. C., fecha de la muralla romana, no emplearon murallas ciclópeas, siendo ya la "muralla de Servio", en Roma, que data del IV siglo a. de J. C., hecha con piedras de sillería. Finalmente, no se conocen murallas ciclópeas de los romanos, pero sí de los etruscos.

       La época de la construcción de la muralla también parece que puede fijarse. Antes se habían comparado las murallas de Tarraco con las de Micenas y Tirinto, fechándolas por este motivo en el segundo milenio a. de J. C. Pero esta comparación es errónea, puesto que la muralla ciclóplea de Tarragona tiene un estilo mucho más moderno que aquéllas. Más bien ha de compararse con las de Gerona y las de la Neápolis de Ampurias, excavada por la Junta de Museos de Barcelona. La fortificación de la ciudad nueva de Ampurias no puede ser anterior al año 500 a. de J. C., ya que la ciudad vieja, la "Paleópolis", en la isla de San Martín, fué fundada hacia el 530 a. de J. C. Comparando la muralla de Ampurias con la de Tarragona, resulta ésta más primitiva que la de Ampurias, puesto que sus bloques sólo en parte están dispuestos en hiladas horizontales, mientras en la muralla de Ampurias esto último es lo normal, y en ésta ya aparece el almohadillado de los sillares, que falta en la ciclópea de Tarragona. Ésta, pues, parece ser del siglo VI y no más antigua. Un detalle muy interesante son las cabezas esculpidas en tres sitios de la torre de San Magín. Cerca de la esquina derecha del lado frontal hay una cabeza femenina con larga melena, labios gruesos y nariz chata, la frente ha sido destrozada por un balazo durante el asedio francés de 1811. En la esquina izquierda hay dos cabezas juntas, y en el rincón izquierdo, entre la torre y la muralla, cuatro cabecitas, una más grande y encima de ella tres pequeñas, cuyas caras fueron retocadas recientemente por manos bárbaras. Descubrí hace poco restos de otra cabeza, de hombre, en la esquina izquierda de la Torre del Seminario. Ya hemos dicho que tales cabezas sólo se encuentran en tres ciudades de Etruria. El fin de ellas, que representan unas divinidades, es "apotropaico", es decir que los etruscos creían que tales divinidades protegerían las murallas contra el asalto del enemigo. El mismo fin tiene el falo esculpido en la muralla romana de Ampurias y una cabeza de toro en la de Lucentum (Alicante).

        La "Falsa Braga", con la vieja muralla, es un lugar lleno de encanto. Aquí ningún rumor turba la quietud de la contemplación, y el oído del investigador percibe la voz suave de los monumentos que le hablan de etruscos, iberos y romanos, de francos, godos, árabes y del atropello de Napoleón a una tierra pacífica. Hay por fuera los baluartes de la fortaleza española; por dentro, la obra de los etruscos, de los Escipiones y del Imperio Romano. ¡Cuánta historia se ha desarrollado en este estrecho espacio! Antes la hierba cubría el suelo, y toda dase de matas crecían entre y delante de las paredes de la vieja muralla, la pátina de los monumentos. En estos últimos años se ha quitado esta vegetación y abierto un paso alrededor de la vieja fortificación. Es un paseo hermoso y muy cómodo para el visitante, pero ello a costa de la quietud y el romanticismo del lugar. La hora más apacible para contemplar la muralla es la puesta del sol. Entonces sus piedras toman un color rojizo admirable, mientras el mar, en el golfo entre Tarragona y el cabo Salou, parece de plata.

        Hemos visto que los griegos que visitaban esta Tarraco etrusca la llamaron KALLIPOLIS (Kallipoliz), "ciudad hermosa'', admirándola por sus altas murallas ciclópeas. El nombre "Kallípolis" parece ser el único documento de la estancia de los griegos en Tarraco. Hay en el Museo umos capiteles dóricos arcaicos, pero pueden proceder de los etruscos.
 


(1) Véase P. BOSCH, Problemes d'història antiga i arqueologia tarragonines (1925), pág. 36

(2) El nombre moderno Tarragona viene del acusativo Tarraconem, como el nombre de la ciudad de Carmona, en Andalucía, viene de Carmonem y el de Barcelona de Barcilonem, conservándose independiente en el latín posterior sólo el acusativo, mientras los demás casos se habían vuelto endebles y necesitaban preposiciones.

(3) W. SCHULZE, Lateinische Eigennamen (1904, reimpreso en 1933), pág. 573, nota 5. NIEBUHR ya relacionaba Tarraco con los etruscos.

(4) A. SCHULTEN, Die Etrusker in Spanien (Klio, 1930)

(5) A. SCHULTEN, Die Tyrsener in Spanien, Klio, 1940, trad. en Ampurias (Barcelona, 1941) y segunda edición de Tartessos (1945), p.37.

(6) AVIENO (V. 514) dice que Callípolis tenía altas murallas y elevada posición, y fué bañada por el mar por ambos lados:

    Callipolis illa, quae per altam moenium
    proceritatem et celsa per fastigia
    subibat auras, quae laris vasti ambitu
    latere ex utroque piscium semper ferax
    stagnum impremebat. Inde Tarraco oppidum
    et Barcilonum amoena sedes ditium.

        La "elevada posición'' y las ''altas murallas'' caben perfectamente en Tarragona, mientras ambas cosas no caben en la costa entre Salou y Tarragona, donde, por lo general, se sitúa Callípolis. En esta costa completamente llana no puede haber habido jamás una ciudad de elevada posición. Cabe también en Tarragona que Callípolis ''con ambos lados tocaba el mar rico en peces'': al Sur y al Oeste. Como situada en un cabo se presenta Tarragona vista desde Altafulla y en las fotos aéreas. En el texto de AVIENO, stagnum, no dice "estanque" y no se refiere a los estanques entre Tarragona y Salou, sino que dice "mar', como también en otros versos de AVIENO (v. 478, etc.). Que lo que dice AVIENO sobre Tarragona y Barcelona es interpolación resulta de que Barcelona en el siglo VI a. de C. seguramcntc no era todavía amoena sedes ditium (amena estancia de las ricas Barcilonas, como la llama también Paulino de Nola carm. 10,233), pero sí lo era en el siglo IV d. de J. C., y también en los mapas romanos de este tiempo Tarragona y Barcelona forman pareja.

(7) A 27 kilómetros al este de Málaga (v. Tartessos, segunda edición, página 84)

(8) Las letras se refieren al plano I.

(9) La arquitectura de la torre es reciente, pero su forma es la de las demás torres.

(10) PONS DE ICART, en la pág. 65 de su libro dice lo que sigue :"y todo este circuito de muro viejo tiene alrededor de cuarenta mil ochocientas cuarenta y dos varas, las cuales he visto y hecho medir vara por vara". Está claro que hay que leer 4.000 en lugar de 40.000, pues el perímetro indicado por PONS tiene sólo unas 3.200 varas.

(11) He visto este trozo en 1942 y conmigo lo examinaron los señores Molas, que lo dibujó y midió; Monravá, arquitecto provincial; Pujol, arquitecto municipal; Dr. Batlle; A. Serres. Paralelo a este lienzo, a distancia de dos metros, se ve el muro del frente del Palacio de Augusto.

(12) Un bloque de 4,50 metros se encuentra entre las torres del Arzobispo y del Seminario. Es el más largo de todos. Los bloques largos, de 2 a 3 metros, son numerosos.

(13) En rigor el nombre de "llisos'' no se aplica a una especie mineralógica concreta sino a todas las piedras que espontáneamente se disgregan en bloques, de acuerdo con su estratificación, lo que no parece ser en el caso de los que forman la muralla ciclópea. Petrográficamente estas grandes piedras son una caliza compacta, con restos fósiles muy frecuentemente.

Disseny i digitalització: Copyright © OASI / Diputació de Tarragona 2000-2001