Capítulo III

TARRAGONA IBÉRICA

Cesse.

        Más conocida que la Tarraco etrusca es la Tarraco ibérica, porque sobre ésta ya hay testimonios escritos. Sin ningún género de duda, las monedas ibéricas con la inscripción  (CSE) o bien  (CESE) pertenecen a Tarragona, donde son tan frecuentes que, en una cantera cercana a la ciudad, se encontraron un millar de ellas el ano 1850. La inscripción CESE corresponde a Cissis o Cissa, la capital de los cessetanos (1) destruída 218 años antes de J. C. por los romanos. Pero habiendo sido acuñadas dichas monedas bajo el dominio romano, no pueden pertenecer a Cissa, que fue destruída por los mismos romanos, sino únicamente a Tarraco. Este hecho extraño de que Tarraco se denomine Cissa en las monedas romanas puede explicarse si la Tarraco etrusca fué destruída por los iberos cessetanos y éstos trasladaron la capital cessetana y el nombre de ella, Cissa, a Tarraco. Y puede muy bien ser que las buenas relaciones iniciales entre los etruscos de Tarraco y sus huéspedes cessetanos terminasen en guerra, como pasó entre los tartessios y los fenicios y tantas otras veces entre colonias extranjeras y los indígenas que, cansados de los forasteros, los expulsaron. De todos modos el destrozo de la muralla etrusca ha sido hecho entre el siglo VI, fecha de la muralla etrusca, y 218 a. de J. C., fecha de su restauración por los Escipiones. La muralla Ciclópea ha sido destrozada tan completamente que de sus hiladas quedan en una gran parte de ella sólo dos o tres y únicamente en algunos trozos más, hasta siete.

        Como es extraño que en las monedas romanas Tarragona se llama con el nombre de Cissa, la cual entonccs ya no existía, es extraño también que en las monedas autónomas, y con letras ibéricas, acuñadas por los cessetanos en el siglo III antes de J. C., no se llama Cissa sino Taracon (2). Esto se explicaría si las monedas con Taracon son anteriores al destrozo de la ciudad etrusca.

        Estas monedas, que son de plata e imitación de las dracmas de Emporion, fueron acuñadas para el comercio con las ciudades de la costa de Levante: Emporion, Barcino, Sagunto. Al lado de Taracon se lee salir, como en monedas de Ilerda, y se cree que esto dice "plata". En el anverso de las monedas hay la cabeza de Aretusa y en el reverso el Pegaso.

        En las excavaciones del Foro romano inferior (M), aparecieron varias casas ibéricas rectangulares y en su interior abundante cerámica ibérica pintada con figuras humanas y de animales, del mismo estilo como en los vasos del sudeste de España, y más de veinte silos, en parte con cerámica ibérica del siglo III antes de J. C.

        En muchos sitios de la ciudad antigua se han encontrado cuatro capas antiguas sobrepuestas. La más reciente es la romana. La segunda que sigue por abajo contiene cerámica ibérica posterior. La capa tercera tiene cerámica ibérica anterior. La capa cuarta, la que está inmediatamente encima de la peña, parece ser prehistórica.

        Y ya llegamos a la tercera época de Tarraco, a la Tarraco romana, con la cual salimos de las tinieblas prehistóricas para entrar en la luz de la historia documentada por bastantes fuentes literarias e inscripciones.


(1) No es cose y cosetanos, como es costumbre escribir. De los cessetanos sólo sabemos lo poco que indican los autores romanos.

(2) MATEU y LLOPIS, Aportación de la numismática ibérica al estudio de los orígenes de Barcelona (" Bol. de la R. Academia de Buenas Letras de Barcelona", 1946, 139; 142).


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